De aquí a la eternidad: La personalidad de marca

Desarrollamos millones de productos al día y queremos venderlos todos. Las empresas se devanan los sesos creando marcas que abanderen ese fluir de clientes a los lineales expositivos y, cuando lo consiguen, el valor de esa marca bien desarrollada es uno de los activos más importantes que manejamos en nuestro negocio. En ocasiones, ese valor toma la forma de una personalidad de la marca y una imagen con la que los consumidores sienten una conexión emocional.

Al igual que los consumidores ya no son compradores sin más y generan alrededor de su vida una imagen y unos valores que les acompañarán en su camino, las marcas evolucionan a su lado. Las dotamos de valores humanos y creamos imágenes que llevan implícito un estilo de vida o un compromiso con el entorno.

En este sentido, igual que educamos a nuestros hijos, acompañamos a nuestra marca en su ciclo de vida. Porque si, las marcas tienen un ciclo de vida que es necesario conocer para que perduren en el tiempo sin perder un ápice de su valor.

La marca nace identificando sus valores y los esfuerzos se invierten en darla a conocer. La ayudamos a crecer y hacerse un hueco en el ruidoso mundo en que nos movemos. Es el momento de que nuestra marca se lance a la colonización de los mercados.

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Fuente: Pixelismo. Paratrópolis. Ciudad del Caos por Alexander Becherer. http://pixelismo.com/ciudad-caos-alexander-becherer

El valor agregado de nuestra marca será quien la lleve hasta el periodo de la madurez. En este punto el mundo es nuestro, probablemente hemos pasado ya por el momento de que nuestra firma haya parido nuevos productos como esquejes de nuestra marca. Y aquí, la cosa se complica. En este instante podemos perderla o jurarle amor eterno hasta que la muerte nos separe.

Varias son las causas por las que una marca puede desaparecer y unas pueden ser más traumáticas que otras. Un mal trago para cualquier firma puede ser un accidente fortuito o un escándalo. En los últimos tiempos y debido a mundial crisis económica hemos visto muchos ejemplos de este tipo.

Lo que no nos podremos perdonar jamás es que perdamos nuestro latido por una mala gestión o la no adaptación a los tiempos. Tenemos que mimar a nuestro intangible más preciado siendo coherentes, innovando y fijándonos muy mucho en lo que nuestros clientes esperan.

Puede ser este el momento de un cambio o restyling. Un cambio nos puede ayudar a marcar un antes y un después en la historia de la marca: “hemos mejorado, nos hemos reinventado y os lo hacemos saber”. Hemos de tener cuidado con que esta readaptación a las nuevas tendencias sea reconocible y entendida por nuestros seguidores. Si nuestro público no entiende ese cambio ya podemos directamente sacar el luto del fondo de armario. Si nuestra base es sólida y seguimos estando en el candelero, podemos darle un impulso a nuestra imagen haciendo una renovación en el diseño, cambiando el packaging, creando nuevos productos, que además, puede ser progresivo, asimilable y menos costoso para nuestra organización.

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Restyling para Emilio Martínez Brut Nature diseñado y ejecutado por Amor Propio Branding

En ocasiones otra organización puede estar interesada en nuestra marca y nosotros podemos estar interesados en convertir en cash ese intangible. Es muy importante en este caso que hagamos una valoración adecuada de cuánto cuesta nuestra marca. Si ponemos de acuerdo la oferta y la demanda, solo nos queda darle un beso a nuestro pequeño y deseadle buen viaje.

La buena gestión, el pivotaje adecuado en tiempo y forma, hacen que las marcas que se veían con un pie en la tumba vuelvan a notar latido y que las firmas con coherencia se mantengan en el candelero.

Para el ser humano la muerte es inevitable. Para las marcas sólo es una opción.

En Amor Propio Branding Consultora de Marca y Agencia de Posicionamiento 360º amamos a nuestras marcas y nos ponemos en su piel marcándonos siempre como objetivo la consecución de un reconocimiento y diferenciación de las firmas que confían en nosotros.